Mil años en la Tesis

Terapia Narrativa, sesión de una paciente que es psicóloga

Mil años en la Tesis

Si así es, tal parece que la tesis no debería ser un trauma o formar parte de mi desorden mental, pero lo es y lo seguirá siendo mientras no la termine, cualquiera que ya la hizo, podrá decir lo fácil que es llevarla a cabo , pero cuando te ves atravesada por situaciones familiares de las cuáles aunque quieras no puedes escapar, ¿por qué?, porque forman parte de tu entorno más cercano, porque no puedes mandar a la mierda a la hermana que llega con sus mil traumas a hablar y hablar y no parar de sufrir porque no tiene pareja y porque no ha podido ser madre, aunque tú con dos ya estas harta y a veces quisieras regalárselos por una semana para que deje de quejarse y de llorar, sabiendo que tú ya ni llorar puedes porque llevas meses con una gran depresión, o también no puedes decirle a tu mamá que te importa un carajo sus plantas y que constantemente escuches que porque no las has regado sabiendo que todos vivimos en la misma casa, más todavía súmale, que no entiendes por qué tu padre dejo de trabajar y que jamás le importo tener un seguro o por lo menos estar pensionado y que entonces tanto tú como tus hermanos se tienen que hacer totalmente responsables, sin que él se los pidiera, y es obvio que nunca se los iba a pedir , porque además como socialmente se sabe los hijos estamos para servir a los padres, aún si a ellos les importó una mierda si tenías para copias o para impresiones o simplemente para el pasaje de tu casa a la escuela, y entonces el resultado es que te ves casi 11 años después intentando terminar tu tesis, con una pareja que le importa más el futbol y los dispositivos móviles o como les llamo yo apendejamientos visuales para entretener a tus dos hijos y estar tragando sin importar que lo que consume sea sano o no y precisamente de ahí se deriva que esta tesis me genera un malestar, muchas veces quisiera ya no saber nada de ella, pero esos sueños constantes y repetitivos que hacen que he dejado algo inconcluso me perturban constantemente, más perturbador se hace cuando empiezo a escribir y las únicas horas son por la noche, y el dilema entra en querer descansar o seguirle hasta terminar.

A pesar de estar ya en el último capítulo, desde hace dos años, se presentan muchas cosas que lo que a veces digo ya debo acabarla, y pues espero que así sea, estos desvelos no me llevaran más que a una satisfacción personal, porque aunque ya tenga pacientes en terapia, si no ven que tengo un título, sé que muchos de ellos ya no regresan, pero los que han vuelto es porque finalmente sé hacer las cosas y es ahí cuando digo, solo por mí, por mis pacientes ya quiero concluir esta profesión que me ha costado tantísimo así termine en mil años como he nombrado esta breve reseña, al final sabré que no han sido años perdidos como muchos de mis colegas lo han dicho, así como amigos que están en el éxito total de su carrera profesional, yo me veo que lo que mejor he hecho es estar al pendiente y cuidado de mis hijos que por nada cambiaría – bueno en realidad a veces si- es absurdo no confesar que no estaban en mis planes y que fueron totalmente deseados, la realidad hasta hoy es que he asumido el papel de madre y eso es parte también de lo aprendido y que como psicóloga, podría trabajar de muchas maneras pero la mejor ha sido en dar terapia y poder acomodar mis tiempos, así haya semanas que tengo muchos pacientes y otras que ni las moscas se acercan, pero sé que también es parte de amar lo que uno hace.

 

Autor: Alma González
Texto: Mil años en la Tesis

 

R de Lola
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