NOCHE DE VERANO

Este mes de Julio el calor es bochornoso y agobiante. Esta anocheciendo y salgo a la terraza con la esperanza de que una incipiente brisa suavice el calor que me aplana. Las luces de los pisos contiguos se han ido encendiendo y los ruidos, las conversaciones incluso los olores transcienden a través de las ventanas abiertas.

El batir del tenedor en un plato predice que en el 7º piso van a cenar tortilla, y esto debe ser porque en pocos minutos a mi nariz llegan los efluvios de alguna suculenta tortilla que yo quiero adivinar será de patatas.

Algunos vecinos leen en la terraza con una luz tenue, otros tienden las pequeñas ropitas de sus nietos y los más valientes se bañan en la piscina disfrutando de un baño reparador antes de cenar o quizás antes de irse a la cama.

Yo continuo en la terraza que tengo llena de plantas y recostada en el sillón de mimbre miro el cielo en busca de alguna estrella fugaz para pedir un deseo o quizá el paso de algún avión en viaje nocturno con sus luces parpadeantes…pero nada de esto sucede y el cielo se va oscureciendo hasta que su negritud predice la llegada de una tormenta. En pocos minutos los sonidos amenazantes de los truenos se hacen patentes y los relámpagos hacen su aparición con su luz cegadora. Tenemos la tormenta encima. Gruesas gotas comienzan a caer refrescando el tórrido ambiente que poco a poco se va transformando en bálsamo húmedo. La lluvia se torna en chaparrón y cae con fuerza empapando la calle, las terrazas, los coches y mi corazón.

Cuando se aplaca su fuerza, un suave y agradable olor a tierra mojada invade el ambiente, el aire, se hace respirable y el silencio es el preludio de una paz que invade la atmósfera y mi alma.

Sigo mirando al cielo que se transforma poco a poco, las nubes se han rasgado la oscuridad y un azul transparente da paso a puntitos luminosos, que llamamos estrellas. Ante mi la constelación de la Osa Mayor y la Osa Menor, me dan la oportunidad de contemplar la estrella Polar y a Casiopea como si quisieran mostrarme el rumbo exitoso que estoy segura va a tener desde este momento mi vida. Suspiro aliviada y con el deseo de poder seguir soñando, me levanto y me voy a la cama. ¡ Buenas noches!

Autor: Anuska – Ana Castañer Pamplona
Texto: NOCHE DE VERANO
Foto: Anuska

R de Lola
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